Hoy duermes en el sofá

Vaya frasecita, ¿no? ¿Quién no la asocia a una discusión de pareja? Bueno, no a una discusión cualquiera, si no a una discusión monumental. Aparentemente no puede tener ninguna connotación positiva: ser expulsado de lo que también es tu habitación, no dormir en tu cama (con lo agradable que es), y lo que es peor... sabiendo que al día siguiente, la salida del sol no borrará ese mal rollito.

Quizás te estás preguntando qué tiene que ver un tema como éste en un blog de viajes, porque si bien somos una pareja, ninguno de nosotros es psicólogo y sólo escribimos de lo que nos gusta: viajar. Ya verás, nada más lejos de lo que piensas.

En este post te hablaremos de una experiencia (generalmente) positiva y que se basa en compartir. Nos referimos a couchsurfing.

Qué es couchsurfing

Couchsurfing es una plataforma a través de la cual los usuarios ofrecen alojamiento, salir a tomar algo, enseñar el lugar donde viven, etc. a otras personas. No es obligatorio que quien solicita alojamiento lo ofrezca también en su lugar de residencia. No es un intercambio de casas ni hay dinero de por medio (a menos que específicamente el anfitrión lo ponga en su perfil, pero no es el espíritu de la plataforma).

Creemos que la mejor definición es que se trata de una web en la que puedes ponerte en contacto con gente que tiene intereses parecidos a los tuyos, entre ellos, viajar.

Lo positivo es que puedes leer el perfil de cada persona y sus referencias. Es decir, cuando alguien se aloja o conoce a alguno de sus miembros en persona, suele dejar una referencia (positiva, negativa o neutra) y con eso puedes contactarle con mayor tranquilidad. Si ves referencias negativas o neutras, léelas. No es justo, por ejemplo, que alguien indique en su perfil que si te aloja entre semana no te podrá dedicar tiempo debido a su horario laboral y luego le pongas una referencia negativa por ese mismo motivo.

Encuentro de couchsurfers en casa de nuestra anfitriona en Valdivia (Chile)


Cómo funciona couchsurfing

Primero debes crear una cuenta y completar tu perfil, preferiblemente con una foto tuya (ya sabes, una imagen vale más que mil palabras). Ganarás bastante si verificas tu dirección o número de teléfono, pues aunque no sea una información pública siempre da mayor tranquilidad que esté comprobado que vives donde dices que vives.

Cuanto más completes el perfil, mejor. De esta manera, tienes más probabilidades de encajar con la persona que te contacta o a quien quieres contactar. Si ofreces alojamiento, no tengas miedo de poner todo lo que es importante para ti, por ejemplo cuál es el número máximo de noches que te parece bien alojar (de entrada, porque siempre puedes ampliarlo una vez que conozcas a la persona, nosotros hemos llegado a alojar una semana a un par de personas que venían por dos noches y los despedimos con una gran pena), si quieres que se adecuen a tus horarios (si prefieres que no se quede nadie en tu casa si tú no estás), si prefieres que no coman carne, si deben hacer un combate de lucha libre (unos chicos que se alojaron en casa nos enseñaron el perfil de un italiano que aceptaba solicitudes si, a cambio, aceptabas participar en un combate organizado por él), ...

Por experiencia sabemos que es más fácil encontrar alojamiento para uno (sobre todo una) que para dos o más. Y, en caso de ser más de uno, es más complicado para parejas. Nos sorprendieron algunos perfiles que decían explicitamente que no aceptaban parejas.

Existen dos formas de contactar con los usuarios: mensaje (si tienes alguna duda sobre su perfil o quieres contactar con esa persona por algún motivo en especial, como para ir a tomar algo o que te enseñe la ciudad; no para pedir que te alojen) o solicitud (es el apartado para pedir que te alojen, indicando las fechas, cuántos sois y porqué debería alojarte).

Casi todos damos importancia al perfil, por lo tanto es recomendable que lo leas antes. También es posible que entre toda la información que ofrece la persona en la que estás interesado haya alguna palabra clave o alguna pregunta que esa persona espera que respondas en tu solicitud. Es una forma de asegurar que quien te contacta no manda un único mensaje a todos los usuarios... a todos nos gusta sentirnos especiales, ¿no? Así que tómate tu tiempo, la gente lo agradece.

Cuando surfeas en un sofá...

Si ya han aceptado tu "solicitud de sofá", no está de más que vuelvas a confirmar o dar señales de vida antes de tu llegada. Recuerda que no es un hotel y que detrás hay personas que ofrecen lo que tienen, que a veces no es mucha comodidad.

Piscina en la terraza del edificio donde nos alojamos en Recife (Brasil)
No olvides que es de bien nacido ser agradecido, así que tanto si tienes un presupuesto amplio que te permite hacer un regalo espectacular, como si no... demuestra a tu anfitrión cuánto aprecias que te haya abierto las puertas de su casa. Algunas personas coleccionan imanes, no te cuesta nada comprar uno en tu ciudad y llevarlo. Nosotros solíamos agradecer preparando una cena más o menos típica porque nos hubiera sido difícil llevar tantos imanes.

Es fundamental que respetes las normas y los espacios y piensa que debes adecuarte tú a tu nuevo "hogar". Para evitarte sorpresas, es mejor que leas el perfil de la persona antes de solicitar alojamiento, pues algunos usuarios usan CS para compartir algo más que simples historias. A nosotros no nos parece mal, siempre y cuando lo especifiquen en el perfil.

Entre la información que ofrecen los anfitriones está la descripción del lugar que ofrecen para dormir. Puede ser un sofá en medio del salón, una cama en una habitación en la que tendrás máxima privacidad, un colchón en el suelo compartiendo con otros couchsurfers,... En fin, una gran variedad.

Nuestra experiencia con couchsurfing

Camarote en el barco
de nuestro anfitrión en Uruguay
Nosotros hemos surfeado distintos tipos de "sofás", por ejemplo: una colchonetita individual (para los dos) en el suelo de una habitación (Fiji), el camarote de un velero (Uruguay), una cama en una habitación compartida en un hostel (Perú), un colchón doble junto a otro colchón doble (con otra pareja en él) en la habitación de nuestro anfitrión mientras él durmió en el suelo del salón-cocina (Ecuador), en nuestras colchonetas individuales de camping en el recibidor de una casa llena de couchsurfers (Nueva Zelanda), entre muchos otros.

También hemos conocido distintos tipos de anfitriones: con quienes hemos pasado casi las 24 horas del día todos los días de nuestra estancia hasta algunos que por motivos laborales no pudieron dedicarnos mucho tiempo y a quienes apenas vimos para que nos entregaran las llaves.

Aunque estamos totalmente a favor de alojar y ser alojados, incluso de solo quedar con gente local para entender mejor su forma de ver la vida, también hemos tenido un par de experiencias negativas. La primera fue más por el lugar que por el anfitrión, pues era peor que una pocilga, tanto así que sin saberlo compartíamos ducha con los perros (que hacían sus necesidades ahí cuando no podían salir fuera). La otra fue por la persona que nos alojó, que se portó muy mal con nosotros después de que su perro mordiera a Oscar y eso nos hiciera perder mucho tiempo y dinero. Pero son solo dos experiencias de más de 40.

Recomendamos couchsurfing porque...

Es una forma muy bonita de compartir lo que uno tiene con personas de fuera, sobre todo si realmente les interesa el lugar que están visitando. Y es una muy buena manera de conocer costumbres locales y lugares fuera de las guías. A veces de esos encuentros nacen bonitas amistades.

Aprovechamos para mandar nuestro más sincero agradecimiento a todas y cada una de las personas que nos alojaron a lo largo de nuestro viaje y un fuerte abrazo a los amigos que hicimos en el camino.

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