Motivos por los que no viajar con tu pareja

Es muy fácil decir que el amor puede con todo y es cierto que es el ingrediente fundamental en cualquier relación sana, no solo de pareja, también con nuestros amigos y familiares. Pero el amor solo no basta, no es suficiente para que una relación tenga éxito, tiene que haber también esfuerzo y trabajo diario, debe tener unos cimientos sólidos.

Aquí van algunos motivos por los que creemos que no deberías ni plantearle a tu pareja hacer un viaje largo (nos referimos a una duración mínima de un año). Sabemos de lo que hablamos, hemos viajado juntos 31 meses y hemos coincidido con todo tipo de parejas durante este tiempo.

1.- Antes de plantearle un viaje de este tipo a tu pareja, plantéate a ti mism@ si te ves soportando su presencia las 24 horas del día

Viajar con tu pareja no os obliga a ninguno de los dos a no poder separaros ni un minuto. Pero sí habrá momentos en que, por muy enfadados que estéis, tendréis que estar juntos dejando de lado el ego… puede ser solo por un rato, o pueden ser horas. Y es que uno no decide cuándo enfadarse, muchas veces simplemente surge y uno de los peores momentos es antes de subirte a un medio de transporte o empezar una excursión. Es una situación absurda pues te subes al bus o al avión (un espacio diminuto), en un país remoto donde todos saben que no eres autóctono y hay varios ojos pendientes de ti, donde surgen miles de cosas que comentar pero como estáis enfadados… no serás tú quién “ceda” primero.


La mayoría de nuestros amigos nos han dicho que ellos quieren mucho a sus parejas pero que no harían un viaje así porque necesitan su espacio propio, tiempo para ellos. Nosotros hemos pasado muchas horas en transporte público, y ahí cada uno hacía lo suyo: leer, dormir, mirar el paisaje, hablar con otros pasajeros,… Es importante saber compartir los silencios y ser respetuoso cuando a la otra parte no le apetece hablar.

2.- Lo primero que debes plantearte es si conoces suficiente a tu pareja.

Convivir con una persona 24 horas del día implica vivir sus momentos buenos y sus más terribles facetas. Somos humanos y el hambre o el cansancio nos pueden hacer saltar por cualquier tontería. Dicen que las mujeres tenemos, además, el tema de las hormonas añadido y es cierto. Aunque a lo largo del viaje hemos descubierto que los hombres no se quedan atrás, también tienen días “tontos”.
Las parejas que no conviven antes de hacer un viaje de este tipo, tienen más mérito. Realmente se van a la aventura sin saber cómo es su pareja. Cuando cada uno vive en su casa, nos guardamos los mejores momentos para nuestras parejas, los enfados y malhumores se quedan en casa. Pero cuando esa casa es compartida… la cosa cambia.

Piensa si serías capaz de estar al lado de tu pareja aún en esos momentos en que parece que el temible Hulk se ha apoderado de su cuerpo. En los momentos buenos, es fácil estar rodeados de gente. Es en los malos en que sabemos quién nos quiere de verdad. También deberías hacerte el planteamiento inverso, es decir, si serás capaz de controlar esos momentos de ira o, al menos, disculparte con tu pareja por hacerle pasar un mal rato.

3.- Debes plantearte también qué tipo de relación tienes y cuál quieres.

Si los celos o la desconfianza son algo común en vuestra relación, por supuesto no os impedirá realizar un viaje largo. Pero sí os alejará mucho de lo que debería suponer un viaje de este tipo. Quienes lo dejamos todo para realizar un viaje de este tipo, lo hacemos no solo movidos por querer ver mundo, otros países, naturaleza, fauna,… nuestro denominador común es conocer otras culturas. Y, bueno, siendo que las culturas tienen como elemento fundamental a las personas, eso lleva a querer conocer a gente de los lugares que recorremos. También te puedes conformar solo con la cultura de los museos.

¿Celos? No hay espacio para ellos
Si tú o tu pareja tenéis problemas de celos, os estaréis perdiendo lo más interesante del viaje. Muchas personas que viajaban solas nos han comentado a lo largo de nuestra vuelta al mundo (y lo hemos podido confirmar) que muchas parejas son muy cerradas, no hablan con otras personas.

Los hostels no son solo alojamientos baratos para quienes viajan solos (de hecho, a veces es más barata una habitación doble en un hotelucho… si sois dos, claro), es el lugar perfecto para conocer gente que está en vuestra misma situación. Bueno, se conocen pocos autóctonos, pero si se trata de formar un grupo o encontrar gente con quien salir es el lugar indicado.

Conocer a otros viajeros que te pueden aconsejar sobre dónde ir o no ir y locales que conocen lugares poco turísticos o te muestran cómo viven, implica hablar con otras personas. Si eres de los que no confían en las intenciones de quienes se acercan a hablar con tu pareja… te estarás perdiendo todo esto. Además de amargarte todo el viaje. Nosotros hemos conocido a gente estando juntos y también por separado, entendiendo que la confianza es la clave fundamental de la relación.

4.- Debéis tener claro qué tipo de viaje vais a hacer.

Quizás te parece raro este punto, pero te sorprendería lo que hace la falta de comunicación entre la pareja. Hemos conocido parejas que se han separado porque uno de los miembros se estaba gastando gran parte del presupuesto en fiestas y alcohol. Cada uno hace el tipo de viaje que quiere, todo es aceptable. Hay personas para quienes la fiesta es parte inherente de un viaje y de socializar. Nosotros preferimos compartir una comida o una cena, unas cervezas en un bar, hablando con todo tipo de personas; más que estar rodeados de gente a la que no conocemos, ni conoceremos porque el volumen de la música nos impide entablar conversación. Para gustos... colores.

No negaremos que hemos salido por la noche, pero no de forma habitual. Piensa que se va mucho dinero ahí. A veces, en según qué país, ¡el precio de una copa equivale al de una noche de alojamiento!

Si tú eres de los nuestros y tu pareja pasa el día esperando que llegue la noche... llegará un momento que será incompatible. Para evitar dramas, hablad primero.

También debéis hablar, aunque solo sea en términos generales, si queréis entrar en museos, hacer excursiones organizadas, etc. Es decir, si os parece bien gastar dinero. Otra opción, que es la que tomamos nosotros por lo general, fue buscar información de los lugares donde íbamos a ir (por adelantado) y así evitarnos el guía, por ejemplo. O bajar mapas de internet y así no tener que comprarlos. Aunque ya os adelantamos que en algunas partes, lo que váis a pagar por un guía/tour/excursión organizada es poco en comparación con lo que obtenéis. Si quieres entrar en todos los museos, galerías de arte, hacer todos los tours... confirma si tu pareja también está en esa onda, o haréis planes por separado casi cada día.

Por último y no menos importante, deberíais tener claro si pensáis comprar souvenirs y quién va a cargar con ellos. Nosotros no compramos prácticamente nada por no malgastar (cuanto menos gastas, más puede durar el viaje) y por no tener que llevarlos a cuestas a todas partes. Aunque también podéis mandar lo que compréis por correo. Por ejemplo, en Bolivia compramos algunas cosas y las mandamos por correo a EEUU, donde se lo pasamos a los papás de Oscar.


A modo de conclusión y, aunque cae por su propio peso, la comunicación en la pareja es importante para una relación sana, pero es fundamental en un viaje de este tipo. Y por comunicación queremos decir hablar y, sobre todo, escuchar. Como puedes comprender, ésta es una experiencia que une para siempre o te separa poniendo miles de kilómetros por medio.

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