¿Qué tal vas de sangre?

¿Has sentido alguna vez que tienes la obligación de ayudar a los demás y no sabes muy bien por dónde empezar? Nosotros sí. Porque la rutina diaria, el trabajo, la familia, los amigos, los hobbies,... nos dejan poco tiempo para el resto de cosas. Aunque en verdad es que no nos sabemos organizar bien.

Nosotros somos como la inmensa mayoría, en este sentido, queremos hacer mucho pero nos perdemos en el torbellino de las inmensas posibilidades y al final... Bueno, ¡qué te vamos a contar! Pasa el tiempo y seguimos, solo, con la "voluntad de".

Tenemos las mismas preocupaciones que el resto por intentar llegar a fin de mes y poder ahorrar un poquito para nuestra siguiente aventura (tranquilos papá y mamá, aún no sabemos cuál será).

Bueno, a estas alturas te estarás preguntando: "¿qué tiene que ver toda esta palabrería con el título del post?". Sigue leyendo... algo que se nos había olvidado comentarte es que en esta vida también hay que ser paciente.

Como hemos dicho, sentimos que debemos ayudar a la gente de alguna manera. Por este motivo, desde hace muchos años nos hicimos donantes de sangre. No es que nos consideremos la mar de altruistas, pues es un recurso que genera nuestro propio cuerpo y que sólo requiere que cedamos un poquito de nuestro tiempo. Sabemos que así no cambiaremos el mundo, pero sí contribuimos a mejorarlo.

Solíamos donar una o dos veces al año, hasta que emprendimos nuestro viaje alrededor del mundo. Ahora que llevamos unos meses ya asentados, decidimos que era hora de volver a donar sangre.

Fuimos a hacer unas gestiones por el centro la ciudad y encontramos un enorme bus con la frase "Vine a donar sang" (ven a donar sangre) en el lateral. Ahí nos subimos, aunque teníamos algo de prisa, con muchas ganas.

Nos dieron el formulario que teníamos que rellenar. ¡Qué montón de preguntas! En fin, cuando estábamos llegando al final del cuestionario, algunas preguntas nos generaron dudas, así que las consultamos con el personal y nos informaron que no podíamos donar sangre. Ni ese día ¡ni en los siguientes dos años y medio!


Por lo que nos comentaron, después de un viaje siempre hay que esperar mínimo un mes para poder donar sangre.

En caso de haber viajado a un país con riesgo de malaria hay que esperar 6 meses para poder donar. A menos que hayas estado más de 6 meses, que es nuestro caso, entonces toca esperar 3 años desde que dejas esas tierras.

Nosotros estuvimos más de medio año en el sudeste asiático y en todos los países que visitamos tienen riesgo de malaria;  y lo mismo pasa con algunos países de Sudamérica en los que también estuvimos.

En fin, con nuestro gozo en un pozo, nos fuimos. Es importante sepas las prohibiciones de donar en determinados casos, aunque también queremos concienciarte de la importancia de tu sangre. Y si el ayudar a los demás no es suficiente motivación, piensa que no sabes si en algún momento de tu vida vas a necesitar una transfusión... ¿qué pasaría si todos esperamos que donen los demás?

Sé solidario. Solo te llevará unos minutos y eso puede marcar la diferencia. Ayudemos a que aumenten las reservas de sangre y que esto no sea una preocupación para nadie. ¡Busca ahora mismo el centro más cercano! ¿Qué es un pinchazo en comparación con una vida?


Puedes obtener más información en:



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