Motivos por los que no viajar con tu pareja

Es muy fácil decir que el amor puede con todo y es cierto que es el ingrediente fundamental en cualquier relación sana, no solo de pareja, también con nuestros amigos y familiares. Pero el amor solo no basta, no es suficiente para que una relación tenga éxito, tiene que haber también esfuerzo y trabajo diario, debe tener unos cimientos sólidos.

Aquí van algunos motivos por los que creemos que no deberías ni plantearle a tu pareja hacer un viaje largo (nos referimos a una duración mínima de un año). Sabemos de lo que hablamos, hemos viajado juntos 31 meses y hemos coincidido con todo tipo de parejas durante este tiempo.

1.- Antes de plantearle un viaje de este tipo a tu pareja, plantéate a ti mism@ si te ves soportando su presencia las 24 horas del día

Viajar con tu pareja no os obliga a ninguno de los dos a no poder separaros ni un minuto. Pero sí habrá momentos en que, por muy enfadados que estéis, tendréis que estar juntos dejando de lado el ego… puede ser solo por un rato, o pueden ser horas. Y es que uno no decide cuándo enfadarse, muchas veces simplemente surge y uno de los peores momentos es antes de subirte a un medio de transporte o empezar una excursión. Es una situación absurda pues te subes al bus o al avión (un espacio diminuto), en un país remoto donde todos saben que no eres autóctono y hay varios ojos pendientes de ti, donde surgen miles de cosas que comentar pero como estáis enfadados… no serás tú quién “ceda” primero.

Cosquín y San Marcos Sierra, Córdoba - paseo de un día

Córdoba, la provincia, no dejó de sorprendernos. En este caso, fue el contacto con la naturaleza.

Cosquín

Nos hablaron de Cosquín, un pueblito a un par de horas de Córdoba al que podíamos llegar en el llamado "Tren de las Sierras". Nos dijeron que tanto el camino como el pueblo en sí eran bonitos, así que averiguamos los horarios y planificamos nuestra excursión por el día. Solo había tres trenes desde Córdoba, temprano, al mediodía y después de comer. Decidimos ir temprano para pasear con toda tranquilidad, ya que después habíamos quedado de juntarnos con Carlos y Mónica.

Llegamos un poco justos de tiempo a la estación, así que apenas nos tocó esperar. Pero sí tuvimos tiempo de sobra para ver que el andén estaba lleno. Llegó el tren y entraron todos como si se tratara de una desbandada. No hacía mucho que nos habíamos despertado, así que no éramos la rapidez personificada. A pesar de eso (y para nuestra sorpresa), cuando entramos en el vagón vimos que justo quedaban dos asientos libres. No estaban juntos, pero nos podíamos mirar. Javita se sentó mirando haciael sentido de la marcha del tren mientras que Oscar iba sentado de espaldas a la marcha y de cara a Javita.

Pensamos que no podíamos tener mejor suerte: llegamos justo a tiempo a la estación, conseguimos sentarnos sin pelearnos por los asientos... En fin, que pintaba muy bien. A los pocos minutos, vimos que todo era un espejismo. Patadas en los asientos, niños chillando, adultos hablando más alto que los chillidos de los niños... Además, nos dimos cuenta que el paisaje más bonito era el que estaba a espaldas de Oscar, así que ni eso disfrutamos (te recomendamos que te sientes, si lo consigues, en los asientos de la izquierda, mirando hacia la dirección en la que marcha el tren). Y por si fuera poca tortura, un trayecto que se suponía de dos horas, duró 3.

Afortunadamente también lo malo tiene su final, así que salimos de los primeros del tren y nos alejamos lo más rápido posible de la muchedumbre. Teníamos hambre, así que localizamos una calle principal y nos dirigimos hacia la plaza del pueblo, en busca de un lugar donde desayunar y empezar de nuevo el día. Nos tomamos un rico y contundente desayuno y, sin perder más tiempo en pasear por el pueblo (ya que no tiene ningún atractivo destacable), nos fuimos hacia el río.

Alta Gracia, Córdoba - excursión de un día

Si vas a Córdoba, además de visitar la Catedral, la Manzana Jesuítica, etc., te recomendamos esta excursión de un día a Alta Gracia.

¿Te interesan las historias? Has llegado al lugar perfecto.

A una hora escasa de la ciudad de Córdoba, encontramos este pueblo con varios atractivos que tienen, cada uno, su particular historia. Como pensamos que tendríamos poco tiempo para todo lo que queríamos visitar, nos preparamos algo de comida para llevar.

Museo del Che

Casa de la familia Guevara en Alta Gracia
Empezamos por este museo, donde adquirimos una entrada triple que incluía éste y otros dos museos más (el de Manuel de Falla y el de Gabriel Dubois). Conseguimos que nos cobraran precio de estudiante, lo que ayudó a nuestra economía. Estando de viaje, cualquier ahorro es bienvenido.

El Museo está ubicado en Villa Nydia, que fue una de las viviendas de la familia de Ernesto "Che" Guevara, En ella pasó su infancia y adolescencia. La casa recibe este nombre por la hija del primer propietario, nada que ver con la familia Guevara, aunque ellos conservaron su nombre.

Ernesto nació en Rosario, pero la familia se trasladó a Alta Gracia buscando una tregua para el asma que éste padecía, puesto que los médicos le habían recomendado que estuviera en contacto con la naturaleza. Además, Alta Gracia era conocido en esa época por ser un destino ideal para personas con afecciones respiratorias gracias a su clima seco.

¿Qué tal vas de sangre?

¿Has sentido alguna vez que tienes la obligación de ayudar a los demás y no sabes muy bien por dónde empezar? Nosotros sí. Porque la rutina diaria, el trabajo, la familia, los amigos, los hobbies,... nos dejan poco tiempo para el resto de cosas. Aunque en verdad es que no nos sabemos organizar bien.

Nosotros somos como la inmensa mayoría, en este sentido, queremos hacer mucho pero nos perdemos en el torbellino de las inmensas posibilidades y al final... Bueno, ¡qué te vamos a contar! Pasa el tiempo y seguimos, solo, con la "voluntad de".

Tenemos las mismas preocupaciones que el resto por intentar llegar a fin de mes y poder ahorrar un poquito para nuestra siguiente aventura (tranquilos papá y mamá, aún no sabemos cuál será).

Bueno, a estas alturas te estarás preguntando: "¿qué tiene que ver toda esta palabrería con el título del post?". Sigue leyendo... algo que se nos había olvidado comentarte es que en esta vida también hay que ser paciente.

Como hemos dicho, sentimos que debemos ayudar a la gente de alguna manera. Por este motivo, desde hace muchos años nos hicimos donantes de sangre. No es que nos consideremos la mar de altruistas, pues es un recurso que genera nuestro propio cuerpo y que sólo requiere que cedamos un poquito de nuestro tiempo. Sabemos que así no cambiaremos el mundo, pero sí contribuimos a mejorarlo.

Solíamos donar una o dos veces al año, hasta que emprendimos nuestro viaje alrededor del mundo. Ahora que llevamos unos meses ya asentados, decidimos que era hora de volver a donar sangre.

Fuimos a hacer unas gestiones por el centro la ciudad y encontramos un enorme bus con la frase "Vine a donar sang" (ven a donar sangre) en el lateral. Ahí nos subimos, aunque teníamos algo de prisa, con muchas ganas.

Nos dieron el formulario que teníamos que rellenar. ¡Qué montón de preguntas! En fin, cuando estábamos llegando al final del cuestionario, algunas preguntas nos generaron dudas, así que las consultamos con el personal y nos informaron que no podíamos donar sangre. Ni ese día ¡ni en los siguientes dos años y medio!

Córdoba... la de Argentina

Después de pasar parte de la noche en la estación de buses de Merlo, haciendo todo lo posible por combatir el sueño, por fin nos subimos al bus que nos llevó a Córdoba. Llegamos a primera hora, buscamos un cibercafé para mandar un mensaje a nuestro couchsurfer y avisarle que ya habíamos llegado.

Nos cargamos las mochilas a las espaldas y, después de comprobar el camino a su casa, nos pusimos en marcha. La estación de buses no estaba muy lejos, así que decidimos ir andando tranquilamente. De repente, en una cuesta, un coche se paró y el conductor se puso a hablar con Oscar. ¡Qué suerte tuvimos! Nos encontró antes de una subida bastante empinada.

Nos fuimos a su casa, hablamos un rato y se fue a trabajar. Con todo organizado y ya desayunados, nos fuimos a pasear por la ciudad para empezar a ubicarnos en ella.

Iglesia de los Capuchinos
Cruzamos el enorme parque Sarmiento, llegando a plaza España, desde donde a pocos pasos encontramos una de las fachadas más bonitas y originales que hemos visto, la de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (conocida también como "de los Capuchinos"). A pesar de no ser de las más antiguas, los vivos colores de la fachada y su peculiar estilo, nos llamaron fuertemente la atención. Después de deleitarnos con semejante belleza, pasamos a su interior. No decepciona en absoluto. Con un techo conformado por bóvedas de aristas, separadas por arcos ojivales, lo que captó nuestra miradas fue su decoración de un precioso azul celeste plagado de estrellas. Lo realmente interesante es que no se trata de una simple decoración. Si observas bien, verás que cada bóveda representa el cielo nocturno en cada mes de 1930, visto desde Córdoba y sin pretender la máxima exactitud, claro. Impresionante y laborioso trabajo.