Cafayate

Fue un viaje muy largo y pesado, salimos de Cachi a las 4h de la madrugada y, tras una parada en Salta para recoger nuestro equipaje, nos dirigimos a Cafayate. Llegamos agotados.

Nos ofrecieron un par de alojamientos que no nos convencieron, así que nos fuimos a investigar más opciones. Encontramos un hostel donde nos hicieron descuento, elegimos una habitación de 10 camas donde solo había una chica más… hasta que llegaron otras 3 personas más tarde.

Preguntando a un "local" por alojamiento barato
-Petroglifos e intento frustrado de visitar la Quebrada de las Conchas-

Nos levantamos temprano ya que habíamos decidido dar un paseo por los alrededores, en busca de unos petroglifos. Salimos por un camino al oeste del pueblo con viñedos en sus laterales. Cafayate es conocido por la gran cantidad de viñedos que lo rodean. Nos habían dado un pequeño plano de la zona que nos ayudó a ubicarnos, aunque cuando nos pareció que nos estábamos metiendo en la parte de atrás de una casa, decidimos preguntar a un hombre que encontramos por allí. Nos indicó el camino para localizar la roca en la que se encuentran los petroglifos. No es sencillo de encontrar puesto que se encuentra en la ladera de un monte. Esta atracción no es la mas interesante pero bueno, no queda tan lejos del pueblo y, si hay tiempo libre, se puede llegar sin excesiva dificultad.

"Descubrimiento" de los petroglifos

Por lo que habíamos visto en Internet, hay pinturas rupestres interesantes, aunque deben estar más alejadas de lo que estaban éstas. De todos modos, no teníamos todo el día, pues durante el desayuno la dueña del hostel nos recomendó un tour esa misma tarde, a las 14.30h, así que corrimos a comer para estar preparados a esa hora. Cuando estábamos preparando la mochila que nos íbamos a llevar, nos dimos cuenta que habíamos perdido una de las cámaras. Después de mucho esfuerzo intentamos calmar nuestros ánimos, pues aparte de la pérdida material (cualquier gasto de este tipo es aún más preocupante cuando el dinero solo sale y no entra en la cuenta), perdimos muchas fotos.

En fin, que ya estábamos “calentitos” cuando apareció fugazmente la dueña del hostel y le pregunté por el tour, pues ya era la hora y no había ido nadie. Nos dijo que pasarían a las 14.30h… ya había pasado esa hora. Desapareció y no nos tocó otra que esperar. Una hora después llegó un coche pequeño con conductor y 3 personas más. Obviamente no cabíamos los dos, a menos que uno fuera en la baca. Le dijimos al conductor que llevábamos más de una hora esperando y nos dijo que le acababan de avisar.

En ese cochecito había una pareja francesa que nos dijo que también habían estado esperando una hora y que el conductor no tenía idea de nada. Ellos fueron a la agencia y estaba cerrada. Su problema era mayor, pues habían pagado el tour. Nosotros no, así que tampoco montamos un drama. La empresa en cuestión es PUNA y ya nos habían hablado mal de ella. Confirmamos esa mala experiencia.

Decidimos ir a averiguar si podíamos hacer el tour por la Quebrada de las Conchas en la otra empresa, MAJO (solo había dos dedicadas al turismo). Cuando salimos del hostel había 5 chicos esperando desde hacía rato, pero como no había nadie que los atendiera, no sabían si quedarse o irse. Les dijimos que les informaríamos sobre lo que nos dijeran con respecto al tour.

La persona que nos atendió en MAJO fue muy educada y, después de explicarle lo sucedido con la otra empresa, nos hizo una rebaja. Nos dijo también que si conseguíamos a más gente, tendríamos un mayor descuento, así que nos fuimos rápidamente a buscar a los recién llegados (pues se iban al día siguiente y les interesaba el tour por la mañana). Después de correr por todo el pueblo buscando a cada uno de los del nuevo “grupo”, dimos la señal en la empresa y quedamos para el día siguiente a las 9h.

Después de pensarlo mucho, cuando la dueña apareció a las 20h, le explicamos lo que había pasado para que tuviera en cuenta que quizás la empresa que ella recomendaba no era muy profesional. También le comentamos las malas referencias que habíamos recibido. Se puso a la defensiva y su respuesta fue que ella apoya el turismo local y que tampoco habíamos pagado por anticipado. Cierto, pero nuestro tiempo es valioso también y quizás podríamos haber aprovechado para hacer otras cosas y no haber estado esperando. Respecto de las malas referencias, culpó a la competencia. Luego nos enteramos que los defendía porque son familia.

Por suerte, había dos colombianos en ese nuevo grupo y nos pasamos toda la cena hablando y compartiendo muy buenos momentos.


Al día siguiente estuvimos esperando, todos preparados, a que llegara la dueña. Nos había dicho que el desayuno empezaba a las 8.30h, pero ella llegó más tarde y tenía aún que prepararlo. Cuando entró, nos preguntó si esperábamos el tour, a lo que respondimos que no, que el desayuno. Todo fue un poco tenso.

Desayunamos rápido y nos dirigimos a la plaza donde habíamos quedado. Parece que se olvidaron decirnos que era horario argentino, por lo que nos tocó esperar y esperar. Esperar a que llegaran con un bidón de gasolina, esperar a que llenaran el tanque manualmente, esperar a que acomodaran el equipaje de los chicos que se quedaban por el camino…

Por fin, ya en la furgoneta, empezamos el tour. Nuestro guía era nativo, tenía 13 años de experiencia. Nos explicó el porqué de los distintos colores de las rocas (óxido de hierro, arcilla, carbón). Pasamos por sitios por los que, según él, estaba prohibido pero nos dijo que al ir con él, sí podíamos entrar. El guía nació en Cafayate y desde hacía años ejercía esta profesión, le encanta su trabajo y se nota. Una de las paradas fue en una pequeña casita donde se podía adquirir artesanía, queso, miel y había 3 o 4 llamas. Dimos de comer a una de ellas, fue increíble.


Formaciones rocosas en la Quebrada de las Conchas


Nuestras amigas las llamas
Otra parada fue el Anfiteatro, una formación rocosa con una acústica impresionante. Aunque para nosotros lo más bonito fue al principio y las paradas que hicimos para observar los dibujos naturales que forman los estratos en las montañas.
Nuestra última parada fue en la Garganta del diablo (la tercera que visitábamos en Agentina: una cascada, una quebrada y ahora un pequeño cañón). Cuando llegamos nos dimos cuenta que teníamos que escalar un poco para poder llegar al final. Nos costó un poco, pero lo conseguimos. Pasamos por una especie de pasillo con rocas a ambos lados, escalando un par de veces, y al final hay una gran pared, algo inclinada.

La Garganta del Diablo desde la pared del fondo
Terminada la visita a la Garganta del Diablo, nosotros nos subimos de nuevo a la furgoneta y emprendimos el camino de regreso, mientras que los otros chicos se quedaron esperando a que pasara un bus que los llevara a Salta.

Ya de vuelta en el pueblo, recogimos nuestras cosas para irnos a la terminal, pues nos dirigíamos a nuestro próximo destino.


* ¿Cuándo fuimos?: tercera semana de diciembre, 2012

* Bus de Salta a Cafayate:
- 4 horas
- 75 AR$ / persona 

* Alojamiento en Cafayate:
- Hostel Backpackers (no lo recomendamos)
- Dormitorio de 10 camas
- 35 AR$ / persona / noche

* Tour Quebrada de las Conchas:
- Empresa MAJO
- 70 AR$ / persona 




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