Hoy duermes en el sofá

Vaya frasecita, ¿no? ¿Quién no la asocia a una discusión de pareja? Bueno, no a una discusión cualquiera, si no a una discusión monumental. Aparentemente no puede tener ninguna connotación positiva: ser expulsado de lo que también es tu habitación, no dormir en tu cama (con lo agradable que es), y lo que es peor... sabiendo que al día siguiente, la salida del sol no borrará ese mal rollito.

Quizás te estás preguntando qué tiene que ver un tema como éste en un blog de viajes, porque si bien somos una pareja, ninguno de nosotros es psicólogo y sólo escribimos de lo que nos gusta: viajar. Ya verás, nada más lejos de lo que piensas.

En este post te hablaremos de una experiencia (generalmente) positiva y que se basa en compartir. Nos referimos a couchsurfing.

Qué es couchsurfing

Couchsurfing es una plataforma a través de la cual los usuarios ofrecen alojamiento, salir a tomar algo, enseñar el lugar donde viven, etc. a otras personas. No es obligatorio que quien solicita alojamiento lo ofrezca también en su lugar de residencia. No es un intercambio de casas ni hay dinero de por medio (a menos que específicamente el anfitrión lo ponga en su perfil, pero no es el espíritu de la plataforma).

Creemos que la mejor definición es que se trata de una web en la que puedes ponerte en contacto con gente que tiene intereses parecidos a los tuyos, entre ellos, viajar.

Lo positivo es que puedes leer el perfil de cada persona y sus referencias. Es decir, cuando alguien se aloja o conoce a alguno de sus miembros en persona, suele dejar una referencia (positiva, negativa o neutra) y con eso puedes contactarle con mayor tranquilidad. Si ves referencias negativas o neutras, léelas. No es justo, por ejemplo, que alguien indique en su perfil que si te aloja entre semana no te podrá dedicar tiempo debido a su horario laboral y luego le pongas una referencia negativa por ese mismo motivo.

Encuentro de couchsurfers en casa de nuestra anfitriona en Valdivia (Chile)

Rosario

Al haber pasado más tiempo del previsto inicialmente en Córdoba, tuvimos que acelerar un poco el ritmo del viaje, así que hicimos una visita rápida a Rosario. Tenemos que confesar que la parada en esa ciudad la dejamos en manos del destino. Nos dirigíamos rumbo a Buenos Aires y no queríamos pasar tantas horas en un autobús, así que mandamos un par de solicitudes de couchsurfing y decidimos que, si nos respondían, pararíamos ahí; de lo contrario, intentaríamos hacer el trayecto a la capital de una sola tirada (unas 10 horas, sin contar con los habituales retrasos).

Nuestra llegada a Rosario

Era por la tarde, ya a punto de oscurecer. Sebas y Vicky, nuestros anfitriones, nos dieron la dirección de su casa, así que apenas pusimos los pies en la ciudad, nos fuimos en busca de la parada de bus. La encontramos y nos subimos, confirmando con el conductor que era el bus correcto. Lo que no nos dijeron era que había que pagar el pasaje con el importe exacto, en monedas. ¡¡Y no teníamos!! Nos tocó preguntar a viva voz si alguien nos podía pagar con su tarjeta de transporte y nosotros le dábamos el dinero. Nos dio un poco de vergüenza, pero nos armamos de valor ante la posibilidad de que nos hicieran bajar y tuviéramos que ir caminando... cargados con las mochilas.

Varias personas se ofrecieron enseguida, pero al final nos lo pagó un chico, que no aceptó de ninguna manera que le diéramos el dinero. Nos conmovió tanta generosidad. Bueno, a nosotros nos conmovió, pero al resto de argentinos a quienes le explicamos esta anécdota les sorprendió de lo lindo, pues no se tienen por gente especialmente amable o altruista. Aunque también es cierto que, lamentablemente, hay gente que solo presta ayuda a los extranjeros... En fin, fue una bonita forma de empezar nuestra estancia en la ciudad.

Conseguimos llegar a casa de nuestros anfitriones. Al cabo de nada, Sebas nos llevó de paseo por la ciudad para que nos ubicáramos un poco. Caminamos hasta el Monumento Nacional a la Bandera, que vimos por fuera bellamente iluminado. Nos explicó que en ese mismo lugar, en 1812 (y por primera vez en la historia) Manuel Belgrano izó la bandera argentina con el aspecto que tiene actualmente.

Detalle nocturno del Monumento a la Bandera

Planificar un viaje largo... ¿por dónde empezar?

En este post intentaremos dar respuesta a una de las preguntas que más nos han hecho a lo largo de nuestro viaje:¿cómo decidisteis por dónde empezar?

Ya habíamos tomado la decisión de hacer un viaje largo y dar la vuelta al mundo. Lo que nos quedaba por decidir era en qué sentido. Saliendo de España... ¿hacia el este o el oeste?

Cada uno hizo un listado de los países a los que quería ir y los comparamos. Oscar quería empezar por la India y el Sudeste asiático, mientras que Javita apostaba por Sudamérica. Si nos sigues en el blog, ya sabrás cuál fue nuestra decisión. Tomamos en consideración varios motivos y es que pensábamos que un viaje de este tipo (mochilero, por más de un año) nos podía agotar y preferíamos empezar suave, por lo conocido. Como mínimo, el idioma es el mismo. Así sería una adaptación progresiva a nuestra nueva forma de vida.

A día de hoy, después de haber terminado el viaje y estar de vuelta desde hace unos meses, creemos que fue la decisión acertada. La otra opción, la de empezar por la India, se nos presentaba algo más compleja, pues no solo el idioma es distinto, hablamos de una forma de vida que nada tenía que ver con la nuestra. Nos pareció, en especial a Javita, un cambio demasiado drástico.

Una vez decididos a empezar nuestra aventura por el continente americano, empezamos a planear la ruta. Nos pareció una muy buena idea, casi que inmejorable, tener como primer destino Colombia, pues ahí se trasladó el amigo que nos presentó. Así que ya teníamos no solo el continente, si no el país donde empezaría nuestra gran experiencia.

Planificando un largo viaje
Hicimos algunos descartes por la gran inseguridad que se vivía en el momento, como Venezuela. Un país que sabemos es hermoso y que está en nuestra lista de "países pendientes". Así que puesta la primera banderita en Colombia y descartando uno de los países vecinos, el siguiente destino estaba claro: Ecuador. Decidimos seguir un orden más o menos lógico. Aunque en este caso, y nada más empezar, alteramos los planes. Estando en Medellín (Colombia) y hablando con nuestro couchsurfer del momento, decidimos desviarnos a Cuba. Después retomamos el viaje, siguiendo más o menos el itinerario inicial.

El retrasarnos más de lo pensado en un primer momento nos dio la posibilidad de pasar nuestro primer fin de año fuera de casa con la mamá de Javita, en Santiago de Chile. Así que, a pesar de no tener previsto llegar a Chile hasta unos meses más tarde, cambiamos de nuevo la ruta. Esto es lo positivo de no haber contratado un viaje cerrado.

La opción de un pasaje "round the world", con fechas y destinos concretos nos parece muy buena idea porque puede resultar más barato, pero solo si tienes un tiempo limitado. En nuestro caso, no hubiera funcionado y hubiéramos ido estresados. Nos gusta la libertad de decidir en el momento.

Motivos por los que no viajar con tu pareja

Es muy fácil decir que el amor puede con todo y es cierto que es el ingrediente fundamental en cualquier relación sana, no solo de pareja, también con nuestros amigos y familiares. Pero el amor solo no basta, no es suficiente para que una relación tenga éxito, tiene que haber también esfuerzo y trabajo diario, debe tener unos cimientos sólidos.

Aquí van algunos motivos por los que creemos que no deberías ni plantearle a tu pareja hacer un viaje largo (nos referimos a una duración mínima de un año). Sabemos de lo que hablamos, hemos viajado juntos 31 meses y hemos coincidido con todo tipo de parejas durante este tiempo.

1.- Antes de plantearle un viaje de este tipo a tu pareja, plantéate a ti mism@ si te ves soportando su presencia las 24 horas del día

Viajar con tu pareja no os obliga a ninguno de los dos a no poder separaros ni un minuto. Pero sí habrá momentos en que, por muy enfadados que estéis, tendréis que estar juntos dejando de lado el ego… puede ser solo por un rato, o pueden ser horas. Y es que uno no decide cuándo enfadarse, muchas veces simplemente surge y uno de los peores momentos es antes de subirte a un medio de transporte o empezar una excursión. Es una situación absurda pues te subes al bus o al avión (un espacio diminuto), en un país remoto donde todos saben que no eres autóctono y hay varios ojos pendientes de ti, donde surgen miles de cosas que comentar pero como estáis enfadados… no serás tú quién “ceda” primero.

Cosquín y San Marcos Sierra, Córdoba - paseo de un día

Córdoba, la provincia, no dejó de sorprendernos. En este caso, fue el contacto con la naturaleza.

Cosquín

Nos hablaron de Cosquín, un pueblito a un par de horas de Córdoba al que podíamos llegar en el llamado "Tren de las Sierras". Nos dijeron que tanto el camino como el pueblo en sí eran bonitos, así que averiguamos los horarios y planificamos nuestra excursión por el día. Solo había tres trenes desde Córdoba, temprano, al mediodía y después de comer. Decidimos ir temprano para pasear con toda tranquilidad, ya que después habíamos quedado de juntarnos con Carlos y Mónica.

Llegamos un poco justos de tiempo a la estación, así que apenas nos tocó esperar. Pero sí tuvimos tiempo de sobra para ver que el andén estaba lleno. Llegó el tren y entraron todos como si se tratara de una desbandada. No hacía mucho que nos habíamos despertado, así que no éramos la rapidez personificada. A pesar de eso (y para nuestra sorpresa), cuando entramos en el vagón vimos que justo quedaban dos asientos libres. No estaban juntos, pero nos podíamos mirar. Javita se sentó mirando haciael sentido de la marcha del tren mientras que Oscar iba sentado de espaldas a la marcha y de cara a Javita.

Pensamos que no podíamos tener mejor suerte: llegamos justo a tiempo a la estación, conseguimos sentarnos sin pelearnos por los asientos... En fin, que pintaba muy bien. A los pocos minutos, vimos que todo era un espejismo. Patadas en los asientos, niños chillando, adultos hablando más alto que los chillidos de los niños... Además, nos dimos cuenta que el paisaje más bonito era el que estaba a espaldas de Oscar, así que ni eso disfrutamos (te recomendamos que te sientes, si lo consigues, en los asientos de la izquierda, mirando hacia la dirección en la que marcha el tren). Y por si fuera poca tortura, un trayecto que se suponía de dos horas, duró 3.

Afortunadamente también lo malo tiene su final, así que salimos de los primeros del tren y nos alejamos lo más rápido posible de la muchedumbre. Teníamos hambre, así que localizamos una calle principal y nos dirigimos hacia la plaza del pueblo, en busca de un lugar donde desayunar y empezar de nuevo el día. Nos tomamos un rico y contundente desayuno y, sin perder más tiempo en pasear por el pueblo (ya que no tiene ningún atractivo destacable), nos fuimos hacia el río.

Alta Gracia, Córdoba - excursión de un día

Si vas a Córdoba, además de visitar la Catedral, la Manzana Jesuítica, etc., te recomendamos esta excursión de un día a Alta Gracia.

¿Te interesan las historias? Has llegado al lugar perfecto.

A una hora escasa de la ciudad de Córdoba, encontramos este pueblo con varios atractivos que tienen, cada uno, su particular historia. Como pensamos que tendríamos poco tiempo para todo lo que queríamos visitar, nos preparamos algo de comida para llevar.

Museo del Che

Casa de la familia Guevara en Alta Gracia
Empezamos por este museo, donde adquirimos una entrada triple que incluía éste y otros dos museos más (el de Manuel de Falla y el de Gabriel Dubois). Conseguimos que nos cobraran precio de estudiante, lo que ayudó a nuestra economía. Estando de viaje, cualquier ahorro es bienvenido.

El Museo está ubicado en Villa Nydia, que fue una de las viviendas de la familia de Ernesto "Che" Guevara, En ella pasó su infancia y adolescencia. La casa recibe este nombre por la hija del primer propietario, nada que ver con la familia Guevara, aunque ellos conservaron su nombre.

Ernesto nació en Rosario, pero la familia se trasladó a Alta Gracia buscando una tregua para el asma que éste padecía, puesto que los médicos le habían recomendado que estuviera en contacto con la naturaleza. Además, Alta Gracia era conocido en esa época por ser un destino ideal para personas con afecciones respiratorias gracias a su clima seco.

¿Qué tal vas de sangre?

¿Has sentido alguna vez que tienes la obligación de ayudar a los demás y no sabes muy bien por dónde empezar? Nosotros sí. Porque la rutina diaria, el trabajo, la familia, los amigos, los hobbies,... nos dejan poco tiempo para el resto de cosas. Aunque en verdad es que no nos sabemos organizar bien.

Nosotros somos como la inmensa mayoría, en este sentido, queremos hacer mucho pero nos perdemos en el torbellino de las inmensas posibilidades y al final... Bueno, ¡qué te vamos a contar! Pasa el tiempo y seguimos, solo, con la "voluntad de".

Tenemos las mismas preocupaciones que el resto por intentar llegar a fin de mes y poder ahorrar un poquito para nuestra siguiente aventura (tranquilos papá y mamá, aún no sabemos cuál será).

Bueno, a estas alturas te estarás preguntando: "¿qué tiene que ver toda esta palabrería con el título del post?". Sigue leyendo... algo que se nos había olvidado comentarte es que en esta vida también hay que ser paciente.

Como hemos dicho, sentimos que debemos ayudar a la gente de alguna manera. Por este motivo, desde hace muchos años nos hicimos donantes de sangre. No es que nos consideremos la mar de altruistas, pues es un recurso que genera nuestro propio cuerpo y que sólo requiere que cedamos un poquito de nuestro tiempo. Sabemos que así no cambiaremos el mundo, pero sí contribuimos a mejorarlo.

Solíamos donar una o dos veces al año, hasta que emprendimos nuestro viaje alrededor del mundo. Ahora que llevamos unos meses ya asentados, decidimos que era hora de volver a donar sangre.

Fuimos a hacer unas gestiones por el centro la ciudad y encontramos un enorme bus con la frase "Vine a donar sang" (ven a donar sangre) en el lateral. Ahí nos subimos, aunque teníamos algo de prisa, con muchas ganas.

Nos dieron el formulario que teníamos que rellenar. ¡Qué montón de preguntas! En fin, cuando estábamos llegando al final del cuestionario, algunas preguntas nos generaron dudas, así que las consultamos con el personal y nos informaron que no podíamos donar sangre. Ni ese día ¡ni en los siguientes dos años y medio!

Córdoba... la de Argentina

Después de pasar parte de la noche en la estación de buses de Merlo, haciendo todo lo posible por combatir el sueño, por fin nos subimos al bus que nos llevó a Córdoba. Llegamos a primera hora, buscamos un cibercafé para mandar un mensaje a nuestro couchsurfer y avisarle que ya habíamos llegado.

Nos cargamos las mochilas a las espaldas y, después de comprobar el camino a su casa, nos pusimos en marcha. La estación de buses no estaba muy lejos, así que decidimos ir andando tranquilamente. De repente, en una cuesta, un coche se paró y el conductor se puso a hablar con Oscar. ¡Qué suerte tuvimos! Nos encontró antes de una subida bastante empinada.

Nos fuimos a su casa, hablamos un rato y se fue a trabajar. Con todo organizado y ya desayunados, nos fuimos a pasear por la ciudad para empezar a ubicarnos en ella.

Iglesia de los Capuchinos
Cruzamos el enorme parque Sarmiento, llegando a plaza España, desde donde a pocos pasos encontramos una de las fachadas más bonitas y originales que hemos visto, la de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (conocida también como "de los Capuchinos"). A pesar de no ser de las más antiguas, los vivos colores de la fachada y su peculiar estilo, nos llamaron fuertemente la atención. Después de deleitarnos con semejante belleza, pasamos a su interior. No decepciona en absoluto. Con un techo conformado por bóvedas de aristas, separadas por arcos ojivales, lo que captó nuestra miradas fue su decoración de un precioso azul celeste plagado de estrellas. Lo realmente interesante es que no se trata de una simple decoración. Si observas bien, verás que cada bóveda representa el cielo nocturno en cada mes de 1930, visto desde Córdoba y sin pretender la máxima exactitud, claro. Impresionante y laborioso trabajo.

Santa Rosa del Conlara - Merlo

Desde San Luis nos dirigimos a Merlo, que tampoco sale en nuestra guía, pero nos hablaron tan bien de ese lugar que decidimos que no nos lo podíamos perder.

En un corto trayecto en bus de solo 4 horas, nos plantamos en la estación de buses de Merlo, a la falda de las Sierras de los Comechingones. Nos pareció que estaba todo muy animado y había mucho movimiento de personas, tanto nacionales como extranjeros. Y claro, uno de los inconvenientes de viajar como lo hacemos nosotros, es decir, sin planificar puede dar lugar a momentos como el que nos tocó vivir.

Lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia la Oficina de Turismo para que nos informaran sobre qué había de interesante en el lugar y obtener un mapa. Sabíamos que valía la pena ir, pero no teníamos más detalles. Nuestra sorpresa fue que tuvimos que hacer cola para que nos atendieran. ¡Estaba lleno de gente! Nos sorprendió porque no solemos coincidir con la multitudes, pero claro en alguna parte nos tenía que tocar la tan temida temporada alta.

No solo era fin de semana, si no que además los argentinos estaban disfrutando de las vacaciones de verano y resulta que Merlo es un destino muy muy turístico. Tanto así que todos los alojamientos (de los que entraban en nuestro presupuesto) estaban llenos. Conseguimos darle algo de penita a quien nos atendió y, aunque le costó, nos recomendó un balneario en la vecina localidad de Santa Rosa del Conlara.

San Luis

Nos despedimos de Mendoza y nos dispusimos a continuar investigando tierras argentinas, en esta ocasión por el centro del país. Como las distancias son largas y no teníamos un itinerario determinado, mandamos una solicitud de alojamiento a través de Couchsurfing (plataforma que ya usábamos antes de empezar el viaje, mediante la cual ofrecíamos alojamiento) a Alejandro, en San Luís. Decidimos que, si teníamos un sitio donde dormir, pararíamos y, en caso contrario, continuaríamos hasta el siguiente destino. Y es que San Luís no sale en nuestra guía, por lo que era todo un misterio.

Centro

Nueva York en el centro de Argentina

Mendoza

Después de un breve paréntesis de un mes en Santiago de Chile donde, además de descubrir parte de su historia, el centro y otros barrios de la ciudad, pasamos fin de año, retomamos cargados de energía nuestro maravilloso viaje y nos pusimos rumbo a... ¡Argentina! El norte nos dejó un muy buen recuerdo, así que empezamos este nuevo tramo con muchas ganas.

El bus que tomamos en Santiago nos dejó en Mendoza a las tantas de la madrugada. Generalmente intentamos evitar llegar a según qué horas porque en algunos alojamientos nos ha pasado que consideran que esa hora corresponde a la noche en curso, es decir, como si hubiéramos llegado el día anterior. Las 4am es una hora muy rara para hacer un check-in... técnicamente ya es un nuevo día, pero cada cual tiene su criterio. Por eso es mejor aclararlo antes de dejar las mochilas.

En este caso, no tuvimos alternativa ya que los buses de Santiago a Mendoza solo circulaban por la noche y en sentido opuesto por la mañana. Al parecer unos días antes hubo un accidente y solo se podía cruzar en una dirección por cada tramo horario.

En cuanto nos bajamos del bus, sin tener muy claro qué hacer, se nos acercó un chico que nos ofreció un alojamiento bastante económico. Como estábamos cansados del trayecto, accedimos a ir a verlo. Era un hostel y la habitación compartida, pero como no había tanta gente nos quedamos solos. Nos pareció un poco cutre pero como era de noche y estaba tan oscuro, no lo vimos tanto como era en realidad. No nos gustó nada. Nos cobraron la noche y no nos querían dar el desayuno que estaba incluido.

Arderás en el mar de la noche - Verbena de San Juan

Las tradiciones tienen ese ingrediente misterioso que impide recordar la fecha exacta en que las empezaste a seguir, esa ocasión que hace que ese hecho singular se vaya a convertir en tradición y se vaya a repetir cada equis tiempo.

Ése es el caso de la noche de San Juan. Existe un recuerdo en el fondo de la memoria de fogatas encendidas en la esquina de casa, ruidos atronadores y luces decorando el negro cielo nocturno. Pasear de la mano de nuestros padres y, sobre todo, trasnochar para ver las hogueras y disfrutar del ambiente festivo son sensaciones que no se nos olvidan y que cada año salen a relucir por estas fechas. Sí, algo así como la Navidad.

Hacía muchos años que no vivíamos en Barcelona y no teníamos muy claro qué queríamos hacer, así que decidimos rememorar nuestra vida de viajeros y celebrar esta festividad como lo hubiéramos hecho de tratarse de una fiesta tradicional en una ciudad lejana. Para la “revetlla de Sant Joan” (la verbena) hay celebraciones en cada barrio, música, hogueras (a día de hoy controladas, se terminó el que cada uno queme lo que quiera donde quiera), etc. En definitiva, que hay un sinfín de alternativas.

Dudábamos entre varios planes que parecían atractivos, pero al final nos decantamos por lo tradicional: la playa. Nos subimos al metro y, al hacer cambio a la línea amarilla (la que va al mar), nos encontramos con el andén lleno. No somos muy amigos de las grandes multitudes, pero conseguimos ir relativamente cómodos… de pie, pero sin gente apoyada en nosotros ni brazos aplastándonos la cara.

Una de encuentro de blogueros y góticos

Un día, mientras cotilleábamos por Facebook, nos encontramos con la publicación de uno de nuestros amigos feisbuquianos en la que mencionaba un encuentro de bloggers de viajes un par de días después. Nos picó la curiosidad. Sí, tanto como para clicar en el enlace para buscar más información. Era el 2º aniversario de Barcelona Travel Bloggers (como las siglas molan: BcnTB).

Nos pareció un contenido interesante y decidimos renunciar a dormir hasta tarde el sábado por la mañana, así que nos inscribimos. Además, habían organizado varias actividades para el domingo, entre ellas la que elegimos: “Mitos y leyendas del barrio gótico”.

2º aniversario de Barcelona Travel Bloggers

Llegamos el día correspondiente, no fuimos los primeros… pero tampoco los últimos. En la entrada nos dieron unas etiquetas donde poner nuestros nombres y el del blog, nos ofrecieron café y unos pequeños (pero buenísimos) croissants. Esperamos a que empezara y nos sentamos en la primera fila habilitada para el público.

Cristina, la presidenta de la asociación (bueno, no lo hemos dicho, pero BcnTB es una asociación de bloggers de viajes), nos dio la bienvenida y acto seguido empezó un coloquio sobre el turismo colaborativo. Obviamente cada uno de los asistentes lo hacía en nombre de su empresa y, en cierta manera, iban a vender un producto. En este caso, esos productos al menos eran interesantes. Una de las empresas invitadas era Night Swapping, de la que no habíamos oído hablar nunca, y que consiste en ofrecer una habitación de invitados a cambio de noches para alojarte en la habitación de otra persona. Nos pareció una idea interesante y por ello profundizamos un poco más con Ana María Güezmes, la representante de la empresa, aunque aún nos falta probar la experiencia para opinar con mayor criterio.