Iquitos - Triple frontera


Llegamos a Iquitos muy temprano por la mañana, recogimos nuestras cosas y nos bajamos del barco con Betty, Prokop y Elena, pues los cinco íbamos a la casa del mismo couchsurfer. Averiguamos qué autobús debíamos tomar y nos dirigimos para allá. Nos recibió con los brazos abiertos, Prokop y Betty montaron su carpa y nosotros tres dormiríamos en un espacio techado fuera de la casa, el clima caliente lo permitía. Después de hablar un rato con nuestro couchsurfer, fuimos a comprar el desayuno, estábamos muertos de hambre. Después nos indicó cómo llegar al centro, nos subimos en 2 mototaxis y nos fuimos a pasear por la ciudad.

Mercado

Pescado en el mercado. El hielo brilla por su ausencia.
Nos levantamos bastante temprano por la mañana para ir al mercado, para cenar íbamos a preparar ¡caimán al vino! Nos organizamos en moto-taxis y nos encontramos allá. Nos habían dicho que vigiláramos bien nuestras pertenencias porque era peligroso, pero en realidad no es más peligroso que cualquier otro mercado o lugar muy concurrido. Hay que tener cuidado, como en cualquier parte. Es uno de los mejores lugares de Iquitos, lleno de colores, comida exótica (para nosotros), olores,... Nos encantó. La gente, además, fue muy simpática y nos estuvieron explicando muchas cosas, cómo se llamaban algunos pescados, frutas, etc. Vale la pena pasear por el mercado. Nosotros compramos una hamaca, pues la necesitaríamos en el siguiente barco por el Amazonas.
A la vuelta comenzamos a preparar la cena: Caimán al vino ¡riquísimo!, con un sabor similar al pescado y una textura parecida al pollo.


El día siguiente decidimos ir a visitar el Centro de Rescate de Manatíes Amazónicos ACOBIA. Tomamos un bus que nos dejó en la puerta y entramos para conocer este centro y los animales que logran rehabilitar.

ACOBIA se dedica a rescatar, rehabilitar y finalmente liberar a estos mamíferos acuáticos y a educar a las comunidades locales con respecto a los manatíes.
Los manatíes son unos animales muy tiernos que se encuentran totalmente indefensos ante la acción humana. Muchos de estos manatíes son rescatados de casas particulares que los mantienen como mascotas, en muy malas condiciones, puesto que son animales demasiado grandes para tenerlos en cautividad.

Nosotros estuvimos dando de comer a algunos de ellos y la sensación de tener la mano dentro de su boca y notar que no tiene dientes que te puedan hacer daño es realmente curiosa. La comida nos la entregaron allí mismo y se ofrece a cambio una donación para el mantenimiento del centro. Esta visita es una experiencia ciertamente recomendable. ¡Nos encantó!

Fundo Pedrito

"Pequeño" paiche en la mesa del pescadero
Otro de los días lo pasamos nuevamente en los alrededores de Iquitos. Tomamos un barco para visitar el Fundo Pedrito y los alrededores. El Fundo Pedrito es un criadero de paiches, pirañas y caimanes que tiene además algunos otros animales como tortugas, aves o un pequeño ciervo. Pasamos un buen rato viendo como alimentaban a esas tres especies tan voraces.

El resto de días hasta poder tomar el barco que nos llevase a la frontera lo pasamos paseando por la ciudad, visitando hospitales y farmacias. Teníamos el plan de hacer una salida de varios días a la selva, pero la noche antes de ir a Óscar le mordió el perro de la casa y con una herida tan profunda en la mano no fue posible hacer esta excursión ya que corría el riesgo de infectarse (cosa que ocurrió dos días después y tuvimos que hacer uso del seguro de viaje).

Por culpa de este problema en la mano tuvimos que tomar un barco rápido hacia la frontera, puesto que tampoco podíamos arriesgarnos a estar los 5 días que tarda el barco lento sin acceso a un médico y medicamentos apropiados.


Finalmente llegamos a Santa Rosa, un pequeño pueblo en el que tuvimos que hacer los trámites fronterizos para formalizar nuestra salida de Perú.
Después decidimos cruzar el río para hacer noche en Leticia. El paso fue sencillo, tuvimos que tomar una lancha hasta la isla de la Fantasía desde donde fuimos caminando (cruzando un pequeño puente) hasta la ciudad colombiana.

Al día siguiente pasamos caminando a Tabatinga para sellar nuestra entrada a Brasil con el miedo en el cuerpo, puesto que Brasil solicita ciertos requisitos a los españoles que quieran entrar en el país. Uno de ellos, tener billete de salida, no lo cumplíamos. Pero finalmente, aunque el policía nos pidió todo, logramos hacerle entender que igual que estábamos entrando por tierra, saldríamos de la misma manera así que ... ¡Estábamos oficialmente en Brasil!


Por problemas con nuestro disco duro, no hemos podido subir más fotos.

* ¿Cuándo fuimos?: Primera semana de septiembre de 2012

Más sobre Perú