San Juan - Ischigualasto o Valle de la Luna

Desde Cafayate, nos informaron que la mejor forma para llegar a Valle Fértil era pasando por San Juan, por lo que desde Cafayate nos fuimos a Tucumán y de ahí a San Juan. En realidad parece que hay una forma más directa, yendo por La Rioja, pero no nos arrepentimos de haber tomado ésta.

El recorrido desde Cafayate tiene algunas curvas, pero es espectacular. Predominaba el verde por todas partes. De repente, apareció una pequeña bruma que, rápidamente, se convirtió en una espesa niebla que lo cubría todo, incluyendo la carretera por donde viajábamos. Al cabo de poco tiempo, tal como vino… desapareció.

Bruma de camino a Tucuman

Cafayate

Fue un viaje muy largo y pesado, salimos de Cachi a las 4h de la madrugada y, tras una parada en Salta para recoger nuestro equipaje, nos dirigimos a Cafayate. Llegamos agotados.

Nos ofrecieron un par de alojamientos que no nos convencieron, así que nos fuimos a investigar más opciones. Encontramos un hostel donde nos hicieron descuento, elegimos una habitación de 10 camas donde solo había una chica más… hasta que llegaron otras 3 personas más tarde.

Preguntando a un "local" por alojamiento barato

Cachi

De La Quiaca nos fuimos a Salta y, como llegamos antes de lo previsto, nos informamos de los horarios a Cachi y fuimos a desayunar. Como venía siendo habitual en nosotros, regresamos con el tiempo justo para subirnos al bus a las 7h de la mañana.

Llegando a Cachi

La Quiaca - Yavi

Los cuatro, a cada cuál más adormilado, cogimos el bus de las 6h de la mañana. Tardamos bastante menos en llegar a Humahuaca de lo que tardamos a la ida. Nosotros compramos el pasaje para La Quiaca y aquí nos despedimos de Gorka.


-La Quiaca-

Nuestra primera impresión, después de haber pasado los últimos días en lugares donde parecía que el tiempo se detenía, fue de caer en una ciudad total y absolutamente caótica. Nada más bajar del bus nos abofeteo el calor y los gritos de los vendedores de pasajes que competían en agresividad. Nos informamos de los buses a Salta, para cuando quisiéramos volver, y nos despedimos con tristeza de Núria.

Comimos en uno de los restaurantes más baratos que encontramos. Lo más curioso fue que, al pagar, no nos querían aceptar el billete de 100 pesos por ser tan nuevo que ni ellos lo conocían (cuando nosotros fuimos estaban expidiendo nuevos billetes de 100 pesos, aunque lo que deberían hacer es renovar los de 2 pesos, que hay que cogerlos con pinzas). No aceptaron nuestro billete como forma de pago, pero sí nos lo pidieron para enseñárselo a más gente.

Iruya

Madrugamos para salir en el bus de las 8h hacia Iruya, en un bus que iba directo. Llegamos con tiempo de sobra, compramos los pasajes y esperamos. Interrogábamos a cada conductor que llegaba pero ninguno iba a Iruya. Cuando pasaban más de 30 minutos de la hora, fuimos a preguntar y nos dijeron que las carreteras estaban mal debido a las lluvias y el bus no había podido llegar. Por suerte preguntamos, porque no tenían la más mínima intención de avisarnos. Nos devolvieron el dinero y compramos pasaje en otra compañía que no iba directo, así que volvimos a hacer "escala" en Humahuaca.

Vistas desde el asiento del bus a Iruya
Subimos en un bus en el que la mayoría éramos extranjeros. En las paradas siguientes empezó a subir más gente, algunos bastante mayores. Nos sorprendimos cuando vimos que nadie cedía su asiento, ni extranjeros ni locales. Entonces subió una pareja de abuelitos muy mayores, el asiento de delante de Javita quedó libre y se sentó la señora, así que ella se levantó a ceder su asiento al marido. Nadie más se levantó para el resto de gente mayor. Parece ser que, lamentablemente, el respeto a las personas mayores se ha perdido.

Tilcara y Purmamarca

Al día siguiente, cargados solo con las mochilas pequeñas, nos fuimos a la terminal para coger un bus hacia Humahuaca, pusieron una película... así que nos perdimos el espectacular paisaje (debía ser bien bonito cuando toda la gente que conocimos nos lo fue diciendo). La terminal de Humahuaca es bastante sencilla, de ahí cogimos otro bus a Tilcara.

Cuando esperábamos para bajar del bus, ya en Tilcara, Javita conoció a Núria (de Barcelona). Nosotros teníamos una lista con los hostels más baratos, así que se nos unió. El más barato solo tenía 2 camas, nos quedamos nosotros. Dejamos las mochilas y nos fuimos al Pukará (fortaleza), ya que ese día era gratis (parece que son los lunes y no los martes como indicaba nuestra guía).

Nos sentamos en el jardín de cactus del Pukará y nos comimos la tortilla que habíamos preparado el día anterior. Paseamos por nuestra cuenta, recorriendo las "ruinas" (son reconstrucciones). En la parte más alta nos encontramos con las dos españolas, Núria y Umbe. Terminamos el paseo juntos. No sabíamos que la hora de cierre era tan sagrada, así que cuando llegamos a la puerta nos vimos encerrados en las ruinas. Tuvimos que saltar la valla para poder salir.

A la noche encontramos un restaurante donde había carne de llamo a buen precio y, para nuestra sorpresa, espectáculo. Como habíamos llegado temprano al restaurante, cuando terminamos de cenar aún no había empezado el espectáculo, pedimos otra cerveza más y, al cabo de un rato, llegó una pareja con dos niños. Era música folclórica, con instrumentos indígenas. Precioso.

Después de cenar, fuimos a acompañar a Umbe, que estaba sola en el hostel y le daba algo de apuro. Los cuatro valientes, comprobamos que no hubiera nadie indeseado, que las puertas cerraran bien y nos despedimos de ella hasta el día siguiente.

Salta

Aún en San Ignacio, nos despertamos y salimos de la habitación. Nos encontramos con Andrés y Josu en el pasillo y fuimos juntos a desayunar. Se nos unió luego el alemán.

Nos fuimos con Andrés a la terminal de buses para ir en el mismo bus a Posadas. Después llegó Josu, que iba a Puerto Iguazú, así que pudimos despedirnos con tranquilidad.

En Posadas nos despedimos de Andrés y cambiamos de bus hacia Resistencia. Allá, con el tiempo justo, tomamos otro bus a Salta. Como era nocturno y habíamos tenido un día maratoniano, nos dimos el lujo de comprar un par de asientos "cama"... nos tocaron los de la última fila, apenas se reclinan y tienes los asientos de los de delante taponando las piernas.

Cuando nos subimos al bus, vimos que había un cristal agrietado, así que nos subieron a todos al piso de arriba, por un par de horas. Luego nos enteramos que el bus había pasado por un lugar donde estaban en huelga y ese cristal había recibido un impacto de bala. Suerte que no había nadie dentro. Lo arreglaron y pudimos volver a nuestros caros asientos.

San Ignacio

El autobús en el que nos subimos estaba bastante destartalado, los conductos del aire estaban rotos, por lo que salía el aire acondicionado a presión, el asiento de Oscar estaba también roto e iba recibiendo golpecitos constantes con cada movimiento del bus.

Empezó a diluviar de repente, pero tuvimos suerte y menguó bastante para cuando llegamos a nuestra parada. Solo chispeaba. Pasamos por información turística que, aunque no fueron muy acertados en cuanto a precios ni otras informaciones, al menos nos dieron un mapa.

Cargados con las mochilas y esquivando como podíamos los charcos, llegamos al hostel que, según los de información turística, era el más barato y nos fuimos a cenar. En el restaurante conocimos a dos españoles, Andrés y Josu, con los que entablamos conversación y nos unimos a ellos para tomar unas cervezas en el hostel donde se alojaban. Nos encantó el suyo.

Volvimos a nuestro hostel sobre las 00h y ahí nos encontramos con la sorpresa de que estaba cerrado, nadie en recepción, la puerta de la cocina cerrada... estuvimos golpeando la puerta pero nadie salió a nuestro encuentro. Probamos suerte con una de las puertas que daban al jardín trasero y se abrió. Luego comprobamos que tuvimos mucha suerte porque era la puerta de una habitación privada... y no había nadie.

Puerto Iguazú

- Frontera Brasil y Argentina -

Aún en Foz, Brasil, debíamos despedirnos de este hermoso país y cruzar la frontera rumbo Argentina. Nos despertamos temprano, pero no por eso el viaje fue más fácil. Estuvimos un buen rato esperando el bus que necesitábamos, pero no llegaba, así que después de más de 30 minutos de espera, nos subimos a otro, que nos dejó en la terminal urbana. Decidimos que lo mejor era comer algo y después dirigirnos a la frontera.

Los buses a Puerto Iguazú pasan por una calle al lado de la terminal de buses urbana de Foz. Compramos el pasaje, como es habitual, y nos acomodamos en un lujoso y amplio bus con aire acondicionado. Ese bus paró en la frontera brasileña... y ahí nos dejó, con un mensaje de "esperanza": pasan buses cada 30 minutos, así que podríamos tomar el siguiente.

Foz do Iguaçu - Ciudad del Este

El mismo día que llegamos a Foz, después de instalarnos en casa de nuestra couchsurfer Elizabete, nos preparamos para ir a Ciudad del Este, en Paraguay.


- Ciudad del Este (Paraguay) -

Cogimos el bus en el centro y nos bajamos poco después de la frontera, en terreno paraguayo. Queríamos ir a comprar una cámara ya que nuestra cámara principal se rompió en Chapada Diamantina e íbamos con una que había dejado de funcionar y, unos meses después, milagrosamente volvió a la vida... pero la calidad deja mucho que desear (aunque tenemos que reconocer que le estamos muy agradecidos por esa resurreción, puesto que de lo contrario apenas habríamos tenido testimonio gráfico de nuestro paso por Brasil).

Todas las personas con las que hablamos, incluso en la Policía en Foz, nos dijeron que no debíamos pasar por inmigración ya que sólo íbamos por unas horas. Estábamos un poco nerviosos porque cuando entramos a Brasil nos pidieron un montón de documentación de la que, en ese momento, no disponíamos.

Brasil: información para tu viaje

Con este post damos por finalizadas las entradas sobre Brasil, un extenso país con algo más que playas bonitas... gente encantadora. Estos son algunos datos que creemos que pueden ser de utilidad si planeas viajar por tierras cariocas.

* Lo que no debes perderte de Brasil (por orden cronológico, no de importancia):

1- Amazonía: el viaje en barco por el Amazonas es una de las experiencias más increíbles que hemos tenido. A día de hoy, repetiríamos sin dudarlo. Quizás los dos tramos que hicimos en Brasil (Tabatinga a Manaos y Manaos a Belem) son demasiados. Si tuviéramos que elegir uno sería el último, pues aprovechamos para ver el "encontro das aguas", aparte de unos hermosos atardeceres, también porque no hay tantos controles policiales que, no porque tuviéramos nada que ocultar, pero se hicieron pesados (aunque por otro lado, le dieron un toque de emoción al viaje). Duración: 4 días / 3 noches.

2- Jericoacoara (Jerí): un diamante entre São Luis y Fortaleza. Dunas, playas, lagos, puestas de sol, cócteles al atardecer, capoeira en la playa... y mucho relax. Duración: la que quieras, pero aconsejamos pasar mínimo un par de días o tres.