Quito

Fuimos a la terminal de Otavalo a esperar el primer bus que saliera y, como de costumbre, tuvimos suerte y no tuvimos que esperar. Tampoco pudimos negociar el precio, pero la verdad es que el transporte es tan barato (casi tanto como incómodo que es) que resulta ridículo intentar una rebaja.

Al cabo de un par de horitas llegamos a la capital del país, Quito. Nuestro couchsurfer allí nos recomendó coger uno de los buses que pasan cerca de la terminal, así que preguntamos si pasaban por la dirección que teníamos y, como nos dijeron que sí, nos subimos. Esto os puede dar una ligera pista de lo que sucedió después. Íbamos mirando el mapa y veíamos que nos acercábamos a nuestro destino. Como le recordamos un par de veces que nos tenía que avisar y el cobrador asintió, como si nos hubiera entendido, estábamos bastante tranquilos y esperando que, en cualquier momento, nos diera la señal. Estábamos muy cerca de nuestro destino cuando el bus giró por una calle. Pensamos que sería para rodear una calle, pero oh! sorpresa! Nos dejó en el centro de la ciudad!! Lejos, bastante lejos de donde íbamos. Le preguntamos porqué no nos avisó antes y nos confesó que, en realidad, no sabía muy bien dónde estaba la calle que buscábamos.


En fin, haciendo acopio de paciencia, examinamos la situación: estábamos a unas 10 ó 12 calles de donde debíamos ir, teníamos tiempo de sobra e íbamos cargados con las mochilas. Obviamente, somos así de chulos y nos fuimos a patita.

Llegamos a la dirección que nos había indicado pero el nombre del edificio que nos habían dado era otro, así que nadie conocía a dónde queríamos ir. Por suerte nos entendimos bien con nuestro anfitrión y le esperamos en un bar al lado de su casa.

Quito by night
Dejamos las mochilas en su casa, descansamos un ratito y nos fuimos todos a comer algo y a pasear por la Quito nocturna. Nos invitaron a una especie de empanada frita con queso, a la que le ponían azúcar por encima... riquísimo! Y para beber, mote, parecido a arroz con leche. Después nos llevaron al Panecillo, un cerro donde se erige una gran escultura de la virgen (visible desde toda la ciudad), donde contemplamos una hermosa panorámica nocturna. Tanto en la guía como algunos ecuatorianos nos dijeron que podía ser peligroso subir al Panecillo caminando, así que les agradecimos doblemente la visita en coche.

Dejamos el Panecillo e hicimos un pequeño recorrido nocturno por algunas de las iglesias y plazas más importantes de la ciudad. Regresamos a nuestro hogar temporal para descansar.


Centro de la ciudad

Nos levantamos pronto y nos fuimos, caminando hasta el centro. Solo entonces, al volver a andar el mismo camino de la tarde anterior, nos dimos cuenta de todo lo que anduvimos cargados con el peso de las mochilas.

Basilica del Voto Nacional
Pasamos por la Basílica del Voto Nacional, una de las iglesias neogóticas más impresionantes que hemos visto, con gárgolas con forma de tortugas, cocodrilos, iguanas, etc. En su fachada, dos relojes con horas distintas, uno que no funcionaba y otro que dejó de funcionar al poco de llegar nosotros. En uno de sus laterales hay unas escaleras que conducen al subsuelo, pero no se podía bajar.

No entramos en ninguna iglesia, pues si es cierto que nos gusta observarlas por dentro, no somos tan devotos como para pagar 2, 3 y hasta 4 dólares por hacerlo.

Llegamos a la plaza de la Independencia, donde se encuentra la catedral y la casa del presidente (Palacio de Carondelet). Nos dijeron que en este último hay visitas guiadas, pero como ese día estaba el Presidente reunido, se podría ir a partir de las 15h. Error. Nos organizamos para poder ir a esa hora y, cuando llegamos, nos dijeron que se habían suspendido las visitas ese día. En fin, otro año será.

Entramos en el Centro Cultural Metropolitano, una especie de Galería de arte, que está en la esquina de la plaza. Había una exposición fotográfica sobre sucesos, naturaleza y fiestas del país. Lo más interesante fue ir hacia adentro, pues comunica con un antiguo convento. Se puede subir al segundo piso y, desde ahí, salir a la terraza, desde donde se tiene unas preciosas vistas de los edificios del Banco Central, el Panecillo, la iglesia del Sagrario y parte de la plaza de la Independencia.

Cuando terminamos de pasear por la azotea, salimos para buscar un sitio donde almorzar y, al pasar por delante del edifico presidencial, nos encontramos con un grupo de gente que miraba hacia sus balcones y gritaban cosas. Estaba el Presidente de Ecuador, Correa, en el balcón junto con algunos representantes del gobierno haitiano. Ya que no habíamos podido entrar al palacio, al menos el presidente salió al balcón a saludarnos. Encontramos un restaurante pequeñito y con buena comida para almorzar. Reunimos fuerzas y continuamos nuestro peregrinaje por las iglesias de Quito.

Nos dirigimos hacia la iglesia de la Compañía de Jesús, recomendada por varios quiteños (y por nuestra guía). Lamentablemente, el precio para entrar nos pareció excesivo y... bueno... ninguno de los dos es practicante, así que decidimos continuar nuestra excursión. Fuimos a la iglesia San Francisco, donde había una señora indígena con la que nos pusimos a hablar, estaba muy interesada en nuestras vidas. Quería que nos tomáramos una foto con ella y se la diéramos, pero le explicamos que nuestra cámara no es de ese tipo. Accedió a que se la tomáramos a ella sola. Una muestra del "progreso" de la ciudad es que en los sótanos de la iglesia había, unos 10 años atrás, pequeñas tiendecitas con artesanía. Ahora está todo cambiado, en una parte hicieron como una galería, es decir, un pasillo y puestecitos a los lados.



Al día siguiente, cogimos dos buses para llegar a la Ciudad Mitad del Mundo, a unos 13km de Quito (es la ciudad turística, cultural, científica y comercial más pequeña del Ecuador). Antes de entrar almorzamos en un restaurante cercano que ofrecía comida casera bien rica.

Monumento de la Mitad del Mundo
En medio de la gran plaza de la ciudad se ubica un gigantesco monumento que, supuestamente, indica el punto exacto de coordenadas 0'0'0'. Decimos supuestamente ya que el punto exacto está un poco más alejado, en el museo Inti Ñan, ubicado a unos cientos de metros del monumento, fuera de la ciudad. Obviamente, nos hicimos las fotos de rigor: con un pie en cada hemisferio. Visitamos algunos "museos", el más interesante fue el de Francia, donde explicaban curiosidades sobre el espacio y sobre las primeras expediciones en busca de la situación real del ecuador.

Después, corriendo, nos dirigimos al museo Inti Ñan antes de que cerraran. Nos hicieron una visita guiada, muy interesante. Allá se puede comprobar cómo actúa la gravedad en función del hemisferio, como por ejemplo el sentido del agua al irse por el desagüe. Y otros. Totalmente recomendable.


Al terminar ese día tan cultural, regresamos a casa de nuestro querido couchsurfer Omar, pues habíamos prometido preparar algo de cenar para agradecerle su cálida hospitalidad. Al día siguiente, con cierta pena, nos despedimos para continuar nuestro viaje por Ecuador. Aprovechamos para agradecer nuevamente a Omar su hospitalidad y por hacernos sentir como en casa.


Información que te puede interesar:

* ¿Cuándo fuimos?: Segunda semana de julio de 2012

*Bus de Otavalo a Quito:
- 2$/persona
- 2 horas aprox.

*Bus de la terminal al centro de Quito:
- 0,25$/persona
- 40 minutos aprox.

*Mitad del mundo/Inti Ñan:
- Transporte: 0,25$/persona + 015$/persona (o 0,40$/persona, depende de si se tienen que coger dos buses o uno solo)
- Entrada a Ciudad Mitad del Mundo: 2$/persona
- Entrada a Museo Inti Ñan: 4$/persona

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