Porto Seguro

Desde Salvador nos fuimos en bus hasta Porto Seguro, uno de los primeros asentamientos portugueses en Brasil. Llegamos, como casi siempre, sin tener alojamiento reservado ni buscado, así que con las mochilas a los hombros, nos fuimos a buscar un lugar donde descargar y poder descansar.

No fue fácil encontrar un sitio económico. Estábamos en pleno centro y los precios eran elevados. Después del correspondiente estudio de posibilidades, nos decantamos por uno que, aunque no era ninguna maravilla, era el mejor calidad-precio. Cuando llegamos a la habitación, vimos que la nevera no funcionaba, así que nos la cambiaron. Sí, tenía neverita en la habitación... ¿hemos dicho que no eran muy baratos?

Dejamos las cosas y nos pusimos a investigar un poco qué había para hacer por ahí. Además tuvimos que buscar otro lugar donde pasar un par de días porque estaba todo lleno para el fin de semana, así que nos pusimos a caminar hacia el puerto, desde donde salen los ferrys a Arraial. Entramos en un hostel del que salimos escopeteados, ¡que sitio más horroroso! Por suerte, a pocos metros encontramos otro algo mejor. Teníamos una habitación para nosotros solos, podíamos usar la cocina y no estaban completos. Reservamos para el día siguiente.

Salvador - Chapada Diamantina

Llegamos a Salvador, después de más de 10 horas de autobús, sobre las 5 de la mañana. Apenas había 3 o 4 locales abiertos en la "rodoviaria" (estación de buses), así que compramos un par de jugos y nos comimos unas galletas que habíamos comprado la tarde antes.

Esperamos que se hiciera una hora prudencial para acercarnos a la casa de Paulo, el chico de couchsurfing que nos ofreció alojamiento. Llegamos cerca su casa sobre las 7h y le mandamos un mensaje, para no despertarlo pero para que, apenas abriera un ojo, supiera que ya estábamos por ahí. Así que fuimos a una cafetería, un lugar cómodo donde esperar.

Maceió


"M" de mar,
"A" de amor,
"C" de carinho, sol e mar de Maceió,
"E" de eterno,
"I" do ilusão,
"O", Maceió, voçê robou meu coração...

Con este inicio de post, creemos que lo decimos todo. ¡Nos encantó! No hay otro lugar en todo Brasil donde nos hayan acribillado tanto los mosquitos y donde un guía haya sido tan antipático con nosotros... pero aún así el recuerdo que tenemos de esa ciudad y sobre todo de sus alrededores son de los mejores.

Recife

De Pipa tomamos un bus hasta Goianinha y de ahí uno que iba a Recife, ya que habíamos quedado con Eduardo, de couchsurfing, para alojarnos en su casa. Cogimos un bus y, como habíamos llegado antes de tiempo, nos fuimos a tomar algo. Eduardo nos recibió en su casa con los brazos abiertos... ¡fuimos sus primeros invitados!

Nos acomodamos y nos fuimos a dar un paseo para ubicarnos en la zona de Boa Viagem y para cenar algo.

Olinda -

Al día siguiente tomamos un bus para ir a esta hermosa ciudad colonial de calles empedradas. Nada más llegar, se nos fueron acercando algunas personas ofreciendo tours por la ciudad, a pie y dando explicaciones de todo lo interesante. No nos pareció mala idea... pero sólo era en portugués y nuestro nivel no era muy bueno. Además, teníamos hambre y queríamos almorzar. Como disponíamos de bastante tiempo, decidimos hacerlo por nuestra cuenta.

Pipa

Llegamos a Pipa después de haber tenido que tomar varios buses: de Pirangi do Norte a Natal, de ahí a Goianinha y, por fin, a Pipa. Cuando nos bajamos en nuestro destino final ya empezaba a atardecer y, obviamente, no teníamos alojamiento reservado. Oscar había visto un hostel no muy caro, pero como no encontramos mapa de Pipa en ninguna parte, no teníamos idea de donde bajarnos. Le preguntamos al cobrador de pasajes, pero no tenía idea de dónde estaba el hostel al que queríamos ir (ni nombre ni calle). Decidimos bajarnos en el centro y empezar a caminar, una vez más con las mochilas a cuestas, en busca de un lugar donde pasar la noche.

Después de preguntar en un par de lugares, nos decantamos por uno en el que por poca diferencia podíamos quedarnos en una habitación doble con baño privado (seguíamos sintiendo que era todo un lujo). Dejamos las mochilas y fuimos en busca de un supermercado para comprar cosas para la cena y para el desayuno.

Cenamos y decidimos ir a pasear un poco por el pueblo. Lo que más nos sorprendió fue la cantidad de argentinos que había. El pueblo, para ser tan turístico, es muy bonito. Tiene una calle principal, con iluminación tenue por la noche, llena de restaurantes, bares, etc. Pasado eso... no hay nada.

Fortaleza - Natal - Pirangi do Norte


Desde el idílico destino de Jericoacoara, nos fuimos hasta Fortaleza. Llegamos bien temprano en la mañana, después de viajar toda la noche, y nos fuimos directamente a casa de Iarly (nuestro host) que vive en Praia do Futuro. Estábamos tan cansados que nos metimos directamente en la cama que nos prestó. Al mediodía, nos fuimos con su novia y Spark (su perro) a tomar unas cervezas a la playa.

Por la noche, ya en la casa, se nos unieron unos amigos de nuestro host y estuvimos jugando "Risk" (o "War" en Brasil) hasta tarde. Nos dieron vino brasilero, extremadamente dulce... Fue muy entretenido, y lo pasamos muy bien con ellos.