São Luis - Jericoacoara


Viajamos toda la noche en bus (hay que reconocer que los buses son muy cómodos). Cuando llegamos a São Luis no teníamos idea de a dónde ir, así que decidimos tomar un bus hasta el centro y ahí buscar alojamiento. La terminal está bastante alejada, tanto que parecía que salíamos de la ciudad.

Llegamos al centro y buscamos una oficina de información turística. Nuestro mayor interés era ir a los Lençois Maranhenses, un parque nacional de dunas blancas y lagunas de aguas azules. Es un desierto que se "inunda" en época de lluvias, formando un precioso paisaje de dunas y lagunas... o eso es lo que nos pareció en las fotografías. En las agencias seguían vendiendo los tours aunque nos avisaron que no había tanta agua como en las fotografías. Los tours sobrepasan los 200R/persona, así que debíamos pensar bien si contratarlo o no, pagar tanto dinero para ver unas dunas... En fin, decidimos primero ir a buscar alojamiento para dejar las mochilas. Oscar había estado buscando y, aunque no había una gran variedad, algo encontró. Elegimos dónde pasar la noche, en esta ocasión en dormitorios compartidos con más personas y, lamentablemente, separados por sexo, así que nos tocó dormir por separado (pero fue el más barato que encontramos y cumplía con nuestras exigencias de impieza).

Travesía de Manaos a Belem... y Belem

Travesía en barco de Manaos a Belem

Desayunamos con Davide y su novia, quienes nos fueron a dejar al barco que nos acogería por 5 días y nos llevaría hasta Belem. En esta ocasión, seguiríamos durmiendo en hamacas pero además deberíamos prepararnos las comidas (para no gastar tanto dinero). Íbamos bien preparados: comida, hervidor de agua, bebidas,...

Cuando llegamos ya había muchas personas acomodadas. No sabíamos qué lugar elegir: ¿en un lateral o en el centro? ¿cerca de los baños o alejados? ¿pegados a una columna o separados? Muchas incógnitas y, al final, por muy bueno que parezca el sitio... siempre hay algo que lo estropea. En fin, nos pusimos hacia la parte delantera del barco, muy cerca de una pared. Pusimos las mochilas encima de unos palets que había al efecto, atamos las hamacas y... a esperar que partiera. Empezó a llegar más gente.

Manaos

Davide, nuestro couch, nos habia ido a recoger y nos había llevado a su casa la noche anterior, por lo que le estamos muy agradecidos. A la mañana siguiente nos pudimos quedar en la casa descansando. Salimos solo para ir al supermercado, fue la primera toma de contacto con el transporte terrestre brasilero.

Detalle del "Encontro das aguas"

Travesía por el Amazonas brasileño hasta Manaos

Tabatinga

Después de varios días en la triple frontera Perú-Colombia-Brasil, fuimos a comprar el pasaje para ir, en barco, a Manaos. No salían todos los días, así que nos tocó esperar algún día más.

Nosotros nos alojábamos en Leticia, ciudad colombiana fronteriza con Tabatinga, desde donde salía el barco, porque nos dijeron que era más económico que alojarse en su vecina ciudad brasileña. Así que el día de nuestra partida, solicitamos un moto-taxi para que nos llevara al embarcadero. Debéis aseguraros bien desde dónde sale el barco, porque nosotros le comentamos al taxista y nos llevó a otro lado, asegurando que estábamos equivocados... le tocó hacer más trayecto por no hacernos caso y el precio se mantuvo porque él se había equivocado.

Pescador en el Amazonas a bordo de su peque-peque

Iquitos - Triple frontera


Llegamos a Iquitos muy temprano por la mañana, recogimos nuestras cosas y nos bajamos del barco con Betty, Prokop y Elena, pues los cinco íbamos a la casa del mismo couchsurfer. Averiguamos qué autobús debíamos tomar y nos dirigimos para allá. Nos recibió con los brazos abiertos, Prokop y Betty montaron su carpa y nosotros tres dormiríamos en un espacio techado fuera de la casa, el clima caliente lo permitía. Después de hablar un rato con nuestro couchsurfer, fuimos a comprar el desayuno, estábamos muertos de hambre. Después nos indicó cómo llegar al centro, nos subimos en 2 mototaxis y nos fuimos a pasear por la ciudad.

Mercado

Pescado en el mercado. El hielo brilla por su ausencia.